Una glándula que tiene un rol fundamental en nuestro organismo, sin lugar a dudas, es la GLÁNDULA TIROIDES. Está conformada por dos lóbulos en forma de mariposa, ubicados a ambos lados de la tráquea y unidos por istmo a nivel central, ocupando gran parte de la zona frontal del cuello. Su peso es de apenas 15 o 30 gramos en el adulto, pero posee una importancia sustancial en las funciones metabólicas del individuo.

Las mujeres son las que con mayor frecuencia sufren de trastornos de la tiroides, ya sea por baja producción de hormonas tiroideas (Hipotiroidismo) o por alta producción (Hipertiroidismo). Que la mujer sea quien con más frecuencia sufra patologías tiroideas, nos habla que los factores emocionales juegan un rol muy importante en su génesis, siendo dichos factores elementos disparadores de estas patologías.

Respecto a ambas patologías, el HIPOTIROIDISMO es el que con mayor frecuencia aparece, donde la producción de hormonas tiroideas (T3 y T4) es insuficiente para satisfacer las necesidades metabólicas del organismo. Las zonas geográficas de carencia de Yodo (una suerte de “combustible” para la fabricación de hormonas tiroideas) predisponen a su aparición, dando lugar a un abultamiento típico en el cuello conocido como Bocio. Esto nos habla que la alimentación cumple un rol importantísimo en proveernos de este nutriente, y que la mujer embarazada requerirá una mayor atención alimentaria, no solo para ella, sino para el niño en gestación que, en caso de nacer con déficit de yodo, puede condicionarle serios trastornos neurológicos.

Se calcula que más de 2.200 millones de personas están en riesgo de padecer deficiencias de yodo en el mundo, y que solamente en Europa, existirían 50 a 100 millones de personas con este problema. En Argentina, las zonas tradicionales de deficiencia de este nutriente han sido la región del NOA (Jujuy, Salta, Tucumán) y Cuyo (Catamarca, La Rioja y Mendoza). Los alimentos más ricos en yodo son: algas marinas, salmón, camarones, ostras y atún. Como es fácil intuir, las fuentes marinas cubren perfectamente estas necesidades, de ahí que las regiones no lindantes con el mar son quienes más lo padecen. Entre las fuentes no marinas, podemos rescatar las espinacas, el huevo, la avena y la leche.

Sin embargo, el déficit de Yodo no es la única causa de hipotiroidismo, ya que puede aparecer con suministro normal de este nutriente. Cuando ello ocurre, estaremos en presencia de un cuadro típico de hipotiroidismo, conocido como Tiroiditis de Hashimoto (en honor al científico japonés que en 1912 la describe por primera vez). En este caso, la glándula sufre la agresión de nuestros propios anticuerpos, lo que condiciona un trastorno autoinmune. Podemos decir que la tiroiditis de Hashimoto es la causa más frecuente de hipotiroidismo en nuestra población, con un predominio en la mujer de 15 o 20:1, respecto al hombre.

A pesar de toda la información reinante y de los adelantos de la medicina, existe casi un 50% de pacientes que NO TIENEN DIAGNÓSTICO desconociendo que la padecen. Las manifestaciones clínicas del hipotiroidismo, ya sea por déficit de yodo o autoinmune, pueden ser bastante variadas y las resumiremos a continuación.

Sintomatología

La misma está en relación al déficit metabólico del organismo, donde el paciente experimenta que su cuerpo funciona como “en cámara lenta”.

- Puede aparecer a cualquier edad, pero con preferencia lo hace entre los 30 y 50 años.

- Aumento paulatino de peso (también colesterol)

- Fatiga y cansancio

- Episodios de melancolía o tristeza

- Estreñimiento (probable alteración de la flora)

- Piel seca

- Abultamiento o nódulos en el cuello (no siempre)

- Edemas en miembros inferiores

- Intolerancia al frío

- Alteraciones menstruales

- Bradicardia (frecuencia cardíaca más lenta)

- Pelo frágil y caedizo (pérdida de la “colita” de las cejas, como punto de inicio)

- A veces asociado a Fibromialgia, Artritis Reumatoidea, Enfermedad Celíaca y otras enfermedades autoinmunes

- Muy frecuente en niños con Síndrome de Down

¿Qué exámenes complementarios debemos realizar?

Más allá de la exploración clínica y antecedentes familiares, se deben realizar análisis de sangre para medir las hormonas tiroideas, el colesterol, el nivel de anticuerpos, y si persisten dudas, solicitar una ecografía. La punción biopsia es un estudio que se solicita únicamente ante la presencia de nódulos sospechosos, con desmejoramiento del cuadro clínico general.

Tratamiento

El tratamiento convencional del hipotiroidismo en sus dos formas, es mediante el suministro de hormonas tiroideas (T3 y/o T4). Esta última, conocida como levotiroxina, es la que con mayor frecuencia se prescribe, siendo sus dosis muy variables (desde 25 hasta 150 microgramos diarios) indicándose siempre en ayunas.

Si bien en la dosis indicada, es una medicación bien tolerada, el hecho de no estar con la dosis precisa o adecuada, genera problemas en el paciente. Los efectos adversos más frecuentes se dan por sobredosis, pudiendo aparecer: reducción de la densidad mineral ósea con peligro de osteoporosis, arritmias cardíaca, taquicardia (aumento de la frecuencia cardíaca) e hipertrofia del miocardio (que puede llevar al aumento de la presión arterial). Conviene chequear la dosis cada 6 meses.

Respecto a los productos naturales, el suministro de algas marinas (fucus, espirulina, wakame, laminaria, nori, funori, etc.) como alimento o suplemento dietario) está indicado únicamente en casos de hipotiroidismo por déficit de yodo. Las algas marinas, sumadas a una dieta hipocalórica, permitirán bajar de peso, lo cual mejorará las condiciones metabólicas del paciente. Otros micronutrientes que han dado buenos resultados en hipotiroidismo en general, son el selenio y el boro. Ambos cuentan con dosis muy precisas, y que en algunos casos, permite reducir la dosis de levotiroxina. Un producto que también puede ayudar es el hidrolisado de tiroides, proveniente de tejido tiroideo de terneros, y que en su suministro bebible permite revitalizar la glándula a partir de la incorporación de células jóvenes. La homeopatía también cuenta con remedios específicos en base a glóbulos, polvos o gotas dinamizados. Teniendo en cuenta que la fragilidad capilar es una preocupación estética constante en estos pacientes, se podrá recurrir a tónicos que estimulen el crecimiento capilar y detengan la caída del cabello. Entre ellos cuentan los productos químicos con acción hormonal: minoxidil o finasteride (requieren una supervización especial por parte del médico tratante, atendiendo a los efectos adversos que pueden acarrear), o también productos naturales por vía oral (aminoácidos en base a cistina) o por vía tópica (combinación de extractos de jarilla y café descafeinado).

Plantas y alimentos que hay que limitar/evitar

Entre las plantas medicinales que debemos evitar figura la Melisa, la cual puede inhibir la síntesis de hormonas tiroideas. Respecto a alimentos capaces de generar bocio o agrandamiento de la glándula, deberemos evitar o limitar: aguacate o palta, brócoli, cacahuetes o maníes, cítricos (limón, naranja, pomelo), coles en general, espinacas, maíz, melón, mostaza, nabos, rábanos, semillas de colza y de lino o linaza, soja no fermentada y yuca o harina de yuca cruda.

Palabras finales

El hipotiroidismo es una patología mucho más frecuente que lo que se cree. Existen formas subclínicas, que muchas veces pueden corregirse sin medicación, mejorando los factores emocionales, alimentarios y de actividad física. Detectada a tiempo, puede conllevarse con una vida totalmente normal.

Por el Dr. Jorge R. Alonso

Médico. Prof. Docente en la Facultad de Medicina de la UBA en los cursos de “Fitofármacos en la Clínica Diaria”, “Fitodermatología Estética”, “Nutrición Ortomolecular”, “Alimentos Funcionales y Nutracéuticos” y “Medicina Indígena Americana”. Presidente de la Sociedad Latinoamericana de Fitomedicina.