Las razones por las cuales el pelo se debilita y cae son muchas y de muy distinto origen.

Las relacionadas a factores hormonales (androgénicas) son las más comunes, afectando a caballeros (mayoritariamente) y también a damas. Por día, es normal que se caigan hasta 100 pelos de nuestro cuerpo, teniendo en cuenta que no solo entran en esta estadística los de la cabellera, sino también el resto de la piel (axilas, vello pubiano, piernas, cejas, bigotes, barba, etc.).

Asimismo, existen otras causas vinculadas a la caída del cabello, y que NO se relacionan con factores no hormonales. Por ejemplo, situaciones de estrés, hipotiroidismo, enfermedades autoinmunes (lupus por ej.), sedentarismo, tabaquismo, seborrea capilar, trastornos por déficit nutricional, anemias, hongos (tiñas en los niños), trasplantes de células madre/médula ósea, radioterapia (solo en el sitio donde impacta la radiación), intoxicaciones (por talio que está incorporado en ciertos pesticidas, altos niveles de selenio, plomo, mercurio, etc.). En este último grupo (intoxicaciones) debemos mencionar la quimioterapia en los pacientes oncológicos, ya que si bien el paciente requiere de ella para el tratamiento de un tumor, el mismo organismo “ve” a la quimioterapia como algo “tóxico” que ingresa al mismo, y de lo cual no se podrá defender.

La quimioterapia cuando ingresa en el torrente sanguíneo, genera toxicidad en el bulbo capilar (órgano de donde emerge el pelo) lo cual hace que se debilite, y el pelo caiga fácilmente. Por suerte para el paciente, ese cabello volverá a crecer una vez eliminada la quimioterapia, aunque en su inicio se tratará de un pelo algo más fino (solo un 15% le crece más grueso), con tendencia a enrularse. En el caso que un paciente deba someterse a tratamiento contra el cáncer, debe saber que NO todas las drogas de la quimioterapia harán mella en su cabellera. A continuación, un listado (por orden alfabético) de drogas que en el 90% de los casos, hará caer el cabello:

Adriamicina - Altretamina - Carboplatino - Cisplatino – Ciclofosfamida – Daunirubicina - Docetaxel - Doxorrubicina – Epirubicina – Etopósido - Fluorouracilo (5-FU) - Gemcabeno - Idarrubicina - Ifosfamida – irinotecán - Paclitaxel – Topotecán - Vincristina – Vindesina - Vinorelbina.

Otras drogas quimioterápicas que pueden hacer caer el cabello, aunque con menor frecuencia que las anteriores, son:

Amsacrina – Bleomicina – Busulfán – Citarabina – Gemcitabina – Lomustina – Melfalán – Metotrexate – Mitomicina C - Mitoxantrona – Tiotepa – Vinblastina.

El paciente que va a recibir quimioterapia, debe saber que su cabello no caerá inmediatamente luego de la primera sesión de quimioterapia. La mayoría de las veces, caerá luego de varias semanas o ciclos de tratamiento. Esta caída del cabello será más notoria entre 1 y 2 meses desde el comienzo del tratamiento. Finalizada la quimioterapia, el cabello nuevamente comienza a crecer alrededor de 1 a 3 meses después del último ciclo recibido. Por lo general, demandará entre 6 y 12 meses en volver a crecer por completo.

Una variante de tratamiento contra el cáncer es la llamada “terapia dirigida”, la cual no va dirigida a “matar” células tumorales, sino que lo hace de manera indirecta, enfocándose en genes o proteínas específicas para ayudar a impedir que el cáncer se desarrolle y disemine. Lamentablemente, estas drogas también pueden producir caída del cabello, aunque en la gran mayoría de los casos, esta caída es pasajera. Entre las drogas indicadas en estos casos (por orden alfabético) y que se relacionan con caída capilar tenemos:

Afatinib - Cetuximab - Dabrafenib - Dasatinib - Erlotinib - Ibrutinib - Imatinib – Nilotinib - Panitumumab - Sonidegib - Sorafenib - Trametinib - Vemurafenib – Vismodegib.

En los casos que el paciente oncológico no reciba quimioterapia ni terapia dirigida, queda la posibilidad que le indiquen Terapia Hormonal. Se trata de drogas que pueden bloquear la actividad de determinadas hormonas (“alimentadoras del cáncer”) sobre sus receptores (en los llamados “tumores hormono-dependientes). Estas drogas pueden debilitar el cabello haciendo que crezca más fino, y en los casos en que logre hacer caer el cabello, pueden pasar varios meses para que ello ocurra. Pero también hay que decir, que no siempre el cabello cae en las terapias hormonales. En caso que ello pudiera ocurrir, las drogas más frecuentemente vinculadas a la caída capilar son (por orden alfabético):

Anastrozol – Fulvestrant – Letrozol – Octreotida – Tamoxifeno

Ya fuera del contexto meramente oncológico, existen otros medicamentos recetados para diferentes patologías, los cuales se han vinculado a la posibilidad de caída del cabello, en especial, cuando esos fármacos se dan durante periodos prolongados.

Estos productos atacan el cabello en su etapa de crecimiento (fase anágena) y aceleran su caída en la fase telógena. Suelen dar áreas específicas de alopecia (“efluvio telógeno”) pudiéndose lograr la recuperación capilar al cesar de tomar el medicamento causante. Entre los fármacos que presentan mayor incidencia de caída capilar, tenemos (por orden alfabético):

Ácido retinoico (antiacné) – Ácido valproico (anticonvulsivante) - Captopril (antihipertensivo) - Carbamacepina (anticonvulsivante) - Carbimazol (antitiroideo) – Ciclosporina (inmunomodulador) – Cimetidina (antiácido) - Dicumarol (anticoagulante)

– Enalapril (antihipertensivo) – Fluoxetina (antidepresivo) - Heparina (anticoagulante) – Interferón (inmunomodulador) - Levodopa (antiparkinsoniano) – Litio (a ntidepresivo) - Tiouracilo (antitiroideo) – Vitamina A (tratamiento de piel).

Con menor impacto, pero también a tener en cuenta, aparecen:

Alopurinol (antiuricémico) - Amiodarona (antiarrítimico) – Anticonceptivos orales – Gentamicina (antibiótico) - Ibuprofeno (antiinflamatorio) - Minoxidil (anticaída capilar, luego de suspenderlo) – Metildopa (antiparkinsoniano) – Metisergida (antimigrañoso)

Penicilamina (antiartrítico) – Piroxicam (antiinflamatorio) - Proguanil (antipalúdico) – Terfenadina (antihistamínico).

Por lo tanto, conviene tomar medidas para prevenir esta caída de cabello en caso que el tratamiento a recibir no pueda suplantarse por ningún otro. Existen algunos consejos para aquellos pacientes que deben someterse a un tratamiento oncológico que pueda generar caída capilar. Uno de ellos es el de cortarse el pelo antes del inicio del tratamiento, lo cual disimulará en parte la primer tanda de caída de pelo. A la vez, el pelo más corto, tiende a crecer más rápido que el cabello ya largo y con su bulbo dañado.

Otra técnica consiste en el llamado “gorro refrigerante” que consiste en una gorra de goma enfriada, que se coloca momentos antes y tiempo después de la sesión de quimioterapia. De esta manera, el frío logra estrechar los vasos sanguíneos en la piel en la cabeza, reduciendo el flujo sanguíneo, y por ende, una menor cantidad de fármaco antitumoral que llega al folículo piloso. Sin embargo, algunos aducen que la “toxicidad” del bulbo capilar producida por la quimioterapia es señal que la droga oncológica está actuando en el máximo nivel, y si eso se bloquea, mermaría la actividad antitumoral (dudas que aún que siguen planteando a nivel académico).

Lo cierto, es que tenemos algunos productos naturales que pueden ayudar a transitar el momento del tratamiento, y más allá que sabemos que el pelo va a volver a crecer, podemos con estos productos hacer que el proceso sea más rápido y que el nuevo cabello crezca con mayor fuerza. Entre estos productos cuentan los aminoácidos azufrados (mejoran los puentes disulfuro que permiten mayor adherencia del pelo a la matriz), shampúes de ortiga y romero (refuerzan la fase telógena del ciclo capilar) y tónicos capilares como la combinación de jarilla y café descafeinado, que colaboran no solo en la detención de la caída capilar, sino también en la fabricación de nuevo cabello, acelerando así su crecimiento.

Por el Dr. Jorge R. Alonso

Médico. Prof. Docente en la Facultad de Medicina de la UBA en los cursos de “Fitofármacos en la Clínica Diaria”, “Fitodermatología Estética”, “Nutrición Ortomolecular”, “Alimentos Funcionales y Nutracéuticos” y “Medicina Indígena Americana”. Presidente de la Sociedad Latinoamericana de Fitomedicina.