La PSORIASIS capilar y la pérdida del cabello

La PSORIASIS capilar y la pérdida del cabello

La psoriasis es una enfermedad de tipo inflamatorio-inmunológico que afecta al 2% de la población general (llegando al 5-6% en la raza negra). Caracteriza por un recambio acelerado en las células del estrato superior de la piel, las cuales arriban a la superficie sin consistencia ni poder de fijación, produciendo descamación y placas o costras duras, esparcidas en diferentes partes del cuerpo. Las zonas de flexión (codos, rodillas) suelen ser las más afectadas, así como el abdomen, espalda y la cabellera.

No se conocen por completo las causas de la psoriasis. Factores hereditarios, genéticos o emocionales, podrían estar involucrados. Otros disparadores del proceso son infecciones por estreptococos (por ejemplo amigdalitis), tabaquismo, traumatismos corporales, obesidad, alcohol, estrés, y fármacos como los beta-bloqueantes (antihipertensivos), yodo, antipalúdicos y el litio (empleado en depresiones bipolares). A nivel inmunitario se han identificado alteraciones en determinados glóbulos blancos (linfocitos T y neutrófilos) que atacarían células normales de la piel, generando un recambio acelerado. Estos glóbulos blancos entran en la piel alterada, lo que provoca enrojecimiento y son causa de las lesiones pustulosas que afectan a algunos pacientes. Los vasos sanguíneos se dilatan en las zonas afectadas, generando calor y enrojecimiento en las lesiones cutáneas.

El 70-80 % de los pacientes que tienen psoriasis, también presentan síntomas a nivel del cuero cabelludo. Las lesiones típicas aparecen en forma de placas rojas delimitadas con escamas de color plata, siendo su ubicación principal los límites del pelo y región circundante de los pabellones auriculares. Estas placas rojizas cubiertas de costras plateadas, al descamarse, pueden confundir con pitiriasis o caspa (la causa aquí es distinta, ya que en la caspa, existen microorganismos asociados como el Pitirosporum ovale o Malasezzia furfur y en la psoriasis, la causa como ya se dijo, es inflamatoria-inmunológica). Las lesiones, a su vez, se acompañan de una sensación de picor, ardor o dolor, en presencia de un cuero cabelludo muy seco. En ocasiones, también se produce la pérdida del cabello, ya que se atrofia la zona de emergencia del folículo piloso. 

La psoriasis del cuero cabelludo cursa con brotes, es decir, hay periodos de mayor actividad en que la enfermedad se reactiva y empeora, frente a periodos de menor sintomatología. El sol suele ser un aliado de esta enfermedad, en cambio los meses de invierno empeoran el cuadro. A la hora de establecer un tratamiento, no hay una solución específica o definitiva, aunque sí mejoras importantes. Lo ideal es mantener humectada la zona, y emplear productos que posean un efecto antiinflamatorio. Dentro de la terapéutica dermatológica convencional, se suelen recomendar corticoides de uso tópico, y análogos de la vitamina D. También lociones con coaltar, urea o ácido salicílico, que se suelen recomendar principalmente en la etapa de estabilidad o mantenimiento. Estos tratamientos, pueden mejorar el cuadro, especialmente el evitar los brotes, pero no están exentos de efectos adversos.

Entre los tratamientos naturales, a nivel corporal se suele recomendar el gel de Aloe vera, plantas como la bardana, el ácido fumárico (proveniente de la Fumaria officinalis), lociones con aceites vegetales (por ejemplo, germen de trigo). A nivel capilar se suelen recomendar champúes fortificantes e hidratantes del cabello, por ejemplo con avena o germen de trigo. En caso que se observen placas de alopecia, se podrá tratar con lociones en base a jarilla y café (descafeinado) ya que en su mecanismo de acción se pudo constatar efectos antiinflamatorios y moduladores de la inmunidad, un hecho constatado en la fisiopatología de la psoriasis. Recordemos que la psoriasis es una patología dermatológica (no es un problema estético) y como tal, debe ser tratada siempre por un profesional de la salud especializado.

Por el Dr. Jorge R. Alonso

Médico. Prof. Docente en la Facultad de Medicina de la UBA en los cursos de “Fitofármacos en la Clínica Diaria”, “Fitodermatología Estética”, “Nutrición Ortomolecular”, “Alimentos Funcionales y Nutracéuticos” y “Medicina Indígena Americana”. Presidente de la Sociedad Latinoamericana de Fitomedicina.

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