Nutrientes para el cabello

Nutrientes para el cabello

Cada órgano del ser humano requiere para su correcta nutrición, disponer de una buena irrigación que le permita hacer llegar los nutrientes a todo el tejido que lo requiera. El cabello no es la excepción, ya que parte de la fortaleza de su crecimiento depende que haya una buena circulación de sangre que permita disponibilizar los nutrientes que transporta.

Se sabe que el cabello requiere, en principio, un buen aporte de proteínas, las cuales llegan en forma de aminoácidos a la matriz del bulbo capilar. No obstante, para el cabello no todos los aminoácidos son iguales. Su preferencia está dada por la llegada de aminoácidos azufrados, es decir, aquellos que aportan azufre, capaz de formar puentes que ligan la base del folículo capilar a la matriz alimenticia (una suerte de cordón umbilical que liga a la madre con su bebé). Entre los aminoácidos azufrados destacan dos: la cistina y la metionina.    

La cistina es un aminoácido doble, conformado por dos moléculas de cisteína unidas por un puente de azufre. No solo forma parte de la estructura del cabello, sino también de la piel, los huesos y el tejido conectivo. En el organismo es precursora de compuestos muy importantes, como lo es la síntesis de insulina (reguladora de los azúcares circulantes), así como de la síntesis de glutatión, un compuesto muy importante en las reacciones antioxidantes del cuerpo. Las fuentes más importantes de Cistina las encontramos en  los huevos, la carne, los lácteos y los cereales integrales, en especial el trigo sarraceno.

El otro aminoácido azufrado es la metionina, con funciones antioxidantes también importantes, siendo las fuentes más importantes la clara del huevo, las semillas de sésamo, las nueces brasileras, los pescados de mar azul (principalmente el pez espada), la carne vacuna, las proteínas de la soja, los maníes o cacahuates, los garbanzos y la avena.

Respecto a alimentos azufrados cabe señalar al Ajo, cuyo contenido es necesario para producir colágeno en todo el cuerpo. Además, contiene grandes cantidades de ácido lipoico que ayuda a la reconstrucción de las fibras de colágeno dañadas. Los puerros, berros y las cebollas complementan el selecto grupo de alimentos azufrados. Desde el punto de vista no comestible, las aguas termales siguen teniendo gran auge a pesar de su uso a lo largo de centurias, siendo un excelente aporte para el pelo, las uñas y la piel.

Los minerales y oligoelementos también son muy importantes para la salud capilar, teniendo en cuenta el aporte nutricional que realizan. Respecto a ello, cabe señalar que toda planta que se sostiene en sus tallos, requiere del sílice (o silicio) para mantenerse erguida. De modo similar pasa con el cabello, ya que requiere sílice para estar erecto y no doblarse. De ahí que el aporte de sílice en la dieta sea fundamental para la mantención estructural capilar. Se ha establecido que la dosis diaria recomendada de sílice se ubica en torno de los 15 a 35 mg, de los cuales apenas se absorbe la mitad (8 a 17 mg). En países industrializados de occidente, las mujeres obtienen una media de 25 mg de sílice en la dieta, mientras que  los hombres algo más: 32 mg. De tal modo, estos parámetros hablan que la mayoría de las personas en dicho grupo etáreo carecen de niveles óptimos de sílice.

Sin embargo, en poblaciones con una alimentación basada en vegetales (muchas de las cuales pertenecen a países no desarrollados), la ingesta media de sílice es de 170 mg diarios (bastante por encima de las dosis diarias recomendadas). Entre las fuentes más importantes destacan los cereales integrales (arroz, avena, cebada, centeno, trigo, mijo), las arvejas, el pepino (con la piel), el apio, el rábano, el plátano, los hongos, las lentejas rojas, los frutos secos, las zanahorias, las espinacas, la uva (con piel), el mango, el ananá, las semillas y especias como el cilantro (o coriandro).

Respecto a los cereales integrales que han sido mencionados, el mijo marrón es el alimento con más silicio. Contiene más de 500 mg por cada 100 g, siendo por ello muy popular en el centro y norte de Europa. Algunos lo incluyen en base a 20-40 g en forma de harina integral, cruda y diluida en agua o zumo. Además, el mijo marrón es rico en magnesio, cinc y hierro.

Quizás el lector se pregunte si existe alguna bebida que pueda aportar sílice a nuestra dieta. La respuesta es sí, existe, y es ni más ni menos que la cerveza. Su consumo sería la causa por la cual en las estadísticas los hombres obtengan más silicio que las mujeres. Como ejemplo, podemos decir que 300 ml de cerveza contienen unos 6 mg de ácido ortosalicílico, del que se absorbe el 55%. El aporte no varía mucho ni por el tipo ni por el origen de la cerveza.

Para finalizar con el sílice, se ha establecido que la planta conocida como equiseto o cola de caballo es la fuente herbal medicinal más importante. En sus estróbilos o partes aéreas, se concentra gran cantidad de este oligoelemento. Como todos saben, la cola de caballo es una planta empleada como diurética, con la ventaja que es remineralizante a la misma vez, lo cual no ocurre con los diuréticos sintéticos.   

Otro oligoelemento muy importante para el cabello es el cobre. Las fuentes alimenticias que lo contienen son las ostras y mariscos, los granos enteros, las legumbres, las nueces, las papas y las vísceras (riñones, hígado). También las verduras de hoja oscura, las frutas deshidratadas como las ciruelas, el cacao, la pimienta negra y la levadura, complementan el grupo de alimentos beneficioso en este oligoelemento.

Respecto a las vitaminas, una de las principales para la salud capilar es sin lugar a dudas la biotina, la cual se encuentra en alimentos que son fuentes  del complejo vitamínico B. Algunos especialistas la mencionan también como vitamina H, estando clasificada entre las vitaminas hidrosolubles. No es acumulable en el organismo, lo cual habla de su baja toxicidad. Las bacterias intestinales también pueden llegar a sintetizarla. Las principales fuentes de biotina son los cereales integrales, el chocolate, la yema de huevo, las legumbres, la leche, las nueces, las vísceras (hígado, riñón), la carne de cerdo, los hongos, el brócoli y el repollo. Hay que tener en cuenta que la clara de huevo cruda contiene una sustancia denominada avidina que se une a la biotina e impide su absorción en el organismo, de ahí que cualquiera de los alimentos antes señalados deba darse junto a una clara de agua.

Entre las grasas dietarias, tenemos los aceites Omega-3 que representan un muy buen complemento para la salud capilar. Las semillas de lino, chía, amaranto, quinua, así como los pescados de mar frío constituyen las principales fuentes dietarias. Por último, existen alimentos que inciden en generar una mayor producción de queratina (revestimiento de protección de cada pelo). Entre ellos destacan: las carnes en general (pollo, ternera, pescado), vísceras (riñones, hígado) así como productos lácteos bajos en grasa.

Como corolario, podemos decir que la dieta encierra elementos nutricionales muy importantes para la salud capilar, en la medida que no prevalezcan factores como la herencia, hormonales (andrógenos) o inmunitarios. El hecho de poder evitar el tabaco, la exposición solar extrema y situaciones de estrés, harán mucho más significativo el aporte de los nutrientes dietarios. Una dieta armónica y bien balanceada en sus calorías será indispensable para acompañar cualquier tratamiento que el paciente realice.  

Por el Dr. Jorge R. Alonso

Médico. Prof. Docente en la Facultad de Medicina de la UBA en los cursos de “Fitofármacos en la Clínica Diaria”, “Fitodermatología Estética”, “Nutrición Ortomolecular”, “Alimentos Funcionales y Nutracéuticos” y “Medicina Indígena Americana”. Presidente de la Sociedad Latinoamericana de Fitomedicina.

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